ISOFOTÓN la empresa que consiguió ser líder mundial en tecnología solar cierra definitivamente

El final del conflicto en la empresa Isofotón, tras el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que contempla el despido durante el mes de enero de los 297 empleados que quedan en la fábrica malagueña de paneles solares, antesala de su cierre definitivo, ha sido «decepcionante» para la Junta de Andalucía, en palabras de su delegado en Málaga, José Luis Ruiz Espejo. Además, ha mostrado su preocupación por la situación en la que se quedan los trabajadores.

El delegado del Gobierno andaluz en Málaga ha admitido que la situación de la empresa «tiene que ser complicada» si «el administrador concursal, que es independiente, al intentar fijar la gestión a los criterios de viabilidad económica y empresarial, ha determinado, finalmente, que no hay otra salida».

Una situación complicada debido a «las decisiones empresariales adoptadas en su momento», pero también al «estado del sector en España, con la suspensión de la concesión de primas a nuevas instalaciones de energía renovable y, en general, con la adopción de medidas que han perjudicado claramente a estas energías», ha declarado.

Isofotón echa el cierre definitivo después de más de 30 años. La empresa de energía fotovoltaica, los administradores concursales y los representantes sindicales han cerrado un preacuerdo sobre el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que implica el despido de los 297 trabajadores que forman actualmente la plantilla de la factoría malagueña.

La factoría malagueña que ha sido líder mundial en tecnología solar y durante años ha estado fuertemente subvencionada por la Junta, cierra después del primer anunció de ERE que comenzó en junio y que fue justificado por dificultades económicas.

En ese momento se quedaron sin trabajo 352 trabajadores y la plantilla se quedó solamente con 297 empleados que serán despedidos ahora. Una sentencia de la sala de lo social del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) consideró el ERE «ajustado a derecho».

La junta subvencionó a Isofotón con 62 millones de euros

La situación de Isofotón y la nueva regulación de empleo se  apoyaron en la crisis, en la «dificultad» para acceder a financiación, en la falta de apoyo de regulación a nivel europeo y en la «competencia desleal» de China. Isofotón acreditó en el primer semestre de 2013 unas pérdidas de 18,3 millones de euros.

Tras el despido colectivo del mes de junio, llegó el concurso voluntario de acreedores por una deuda de 184 millones que ha aumentado durante el proceso por la cantidad que le reclaman más de 1.000 posibles perjudicados. El principal acreedor es la Junta, que está personada en el concurso y solicita a Isofotón 44 millones.

Desde 2003, la empresa ha recibido del Gobierno andaluz 62 millones en subvenciones, préstamos, avales y subsidiación de intereses, dato recogido en la sentencia que avaló el ERE presentado en junio. La última ayuda, un préstamo de 8,2 millones concedido en 2012, rompió definitivamente las relaciones entre la Junta e Isofotón. La Consejería de Economía abrió un expediente administrativo para la devolución del dinero porque era un préstamo finalista vinculado a un contrato con Samsung que finalmente no se concretó.

El consejero de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo, José Sánchez Maldonado anunció también que, los servicios jurídicos de la Junta procederán a determinar si Isofotón ha usado los fondos y ayudas públicas otorgadas por la Administración autonómica debidamente. «El Gobierno andaluz pedirá con firmeza lo que le corresponda, ha afirmado Ruiz Espejo, porque la empresa ha decepcionado a los trabajadores y la confianza depositada en ella».

En cuanto a las críticas que ha recibido la Junta por el control de las subvenciones otorgadas, el delegado ha apuntado que «muchos sectores, trabajadores, la sociedad y partidos políticos, en especial referencia al PP, pidieron las ayudas para Isofotón; por tanto, todos tendremos que hacer una reflexión, aunque, desde luego, el Gobierno andaluz más porque es el que tiene la competencia».

Los empleados culpan a los dueños de no haber invertido en la compañía

El delegado sindical de CCOO, Juan Carlos Martín, apuntó que el preacuerdo alcanzado entre todas las partes establece que el comité de empresa recibirá información sobre «el circulante» que entre en la compañía, para que en caso de que obtenga dinero de las ventas realizadas a partir de agosto, una parte se destine el pago de las nóminas atrasadas.

La solicitud se cursaría a través de los administradores concursales. Ruiz lamentó, «el desmantelamiento» al que se ha sometido a la empresa por parte de los propietarios y aseguró que «no han invertido nada». También criticó que la Junta no haya atendido las alertas lanzadas por los trabajadores en distintas reuniones, celebradas en Málaga y Sevilla.

Los trabajadores se sienten aliviados, porque así al menos pueden cobrar el paro, ya que llevan varios meses sin percibir ningún tipo de salario. Pero no son los empleados los únicos a los que paradójicamente les viene bien que la compañía haya cerrado, «la gente estaba ya harta de Isofotón», decía Martín, sino que hay despachos en los que más de uno suspirará aliviado. Y esos despachos están en la Junta de Andalucía, puesto que si se echa el cerrojo quizá no tenga que dar más explicaciones. «Isofotón es un ejemplo del esfuerzo que la Junta de Andalucía viene realizando en muchas empresas y sectores específicamente», dijo hace unos meses el Consejero de Ecnonomía e Innovación, Jose Sánchez Maldonado, en una respuesta parlamentaria.

Nacimiento de Isofotón

Isofotón surge en 1981 de la Universidad Politécnica de Madrid bajo la tutela del profesor malagueño Antonio Luque.

El antiguo Instituto de Fomento de Andalucía (IFA) se hace cargo de la planta de células fotovoltaicas en 1991, tras la salida de su fundador.

En 1997 alcanza uno de sus mejores momentos, cuando la compra el grupo Bergé, uno de los principales grupos empresariales españoles con presencia en sectores como el portuario, la logística o las energías renovables.

En su época de máximo esplendor registra un crecimiento espectacular, sustentada en el apoyo de las políticas europeas a la energía solar.

En 2006 factura 175 millones de euros, con un aumento cercano al 400% en cinco años. Isofotón se convierte en la segunda empresa europea de energía solar y en la novena de la clasificación internacional.

En noviembre de ese año, el Rey asiste a la inauguración de la nueva factoría en el Parque Tecnológico de Andalucía (PTA), una planta con 28.000 metros cuadrados para la que la Junta otorgó un préstamo de 2,5 millones de euros. Los planes en ese momento pasaban por llegar a los 1.500 empleados en 2011.

La situación de la empresa experimenta un cambio en 2008.

La crisis y la irrupción de empresas chinas en el mercado y sus precios más baratos le afectan sensiblemente, además de una supuesta mala gestión por parte de su consejero, José Luis Manzano (al que Bergé demanda después patrimonialmente), provocan unas pérdidas de 67 millones de euros.

En el año 2009 se presenta un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) para toda la plantilla.

El Grupo Affirma, dominado por los hermanos Ángel Luis y Diego Serrano, compra Isofotón en junio de 2010. La plantilla la formaban entonces 700 empleados. Pero el declive de la factoría malagueña culmina en un ERE, concurso de acreedores y cierre definitivo.

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