Biomasa, Aspectos Ambientales: Marco Internacional 

Existen diversos convenios internacionales y acuerdos sectoriales relacionados con los aspectos ambientales de la biomasa.

Para clarificar toda esta normativa, debemos distinguir dos tipos de biomasa: biomasa de origen forestal en el ámbito internacional y biomasa de origen agrícola en el ámbito internacional.

Biomasa de origen forestal en el ámbito internacional

Se encuentra regulada por los siguientes convenios y acuerdos:

  • «Cumbre de la Tierra» de Río de Janeiro en 1992:

Desde su celebración y bajo la iniciativa de Naciones Unidas, se han ido desarrollando diversos instrumentos y acuerdos internacionales sobre los bosques y la política forestal:

    • Acuerdos no vinculantes sobre política forestal y un capítulo titulado «Combate a la deforestación» dentro de la Agenda 21 en la citada Cumbre en 1992.
    • Creación de un Panel Inter-gubernamental sobre Bosques, en 1995 que posteriormente se transformó en un Foro Inter-gubernamental sobre Bosques.
    • Creación en 2001 del Foro Permanente de las Naciones Unidas sobre Bosques.

Sin embargo la falta de acuerdos vinculantes ha provocado que, según la FAO, se haya mantenido durante los años 90 y primeros años del nuevo siglo, el ritmo anual de destrucción de bosques naturales, cifrado en 16.000.000 has (estimándose que en los últimos 20 años la superficie de los bosques destruida equivale al territorio de la India).

  • Protocolo de Kyoto

Entre las medidas propuestas en la Unión Europea para el logro de los objetivos planteados, están, la promoción de las instalaciones de CHP o de cogeneración o producción combinada de calor y electricidad, la promoción de los bio-combustibles y las medidas y políticas que favorezcan la eficiencia energética.

Su alcance incluye las instalaciones de combustión para generación eléctrica y co-generación mayores de 20 MW, no incluyéndose las plantas o las emisiones generadas por la combustión de biomasa o residuos.

  • FSC (Forest Stewardship Council)

Acuerdo celebrado por un importante grupo de industrias y ONGs, que han favorecido la evolución hacia un modelo sostenible de gestión forestal, que evite la tala y comercio ilegal o incontrolado de madera en los países más afectados (desde Canadá a Brasil, y varios países asiáticos como Indonesia).

Otro avance en este sentido fue la firma de la Declaración Ministerial sobre Cumplimiento de las leyes forestales, en Bali, 2001.

  • Worldwatch Institute

En su documento de conclusiones con motivo de la Cumbre de la Tierra de Johannesburgo, señala las siguientes como las medidas a promover para conseguir la conservación y la gestión sostenible de los bosques:

    • Evitar la tala y el tráfico ilegal de madera.
    • Reducir los niveles inadecuados de consumo de madera (Estados Unidos y China como las dos economías con mayor consumo de derivados de la madera).
    • Implantar sistemas de gestión e información forestal (inventarios y estudios oficiales y periódicos sobre el estado de los bosques (que no existen aún en el 75% de los países) con una periodicidad recomendada de 5 años, que deben estar libremente disponibles para los ciudadanos.
  • Mejora de las prácticas forestales:
    • Eliminar la práctica de la tala de bosques naturales para el establecimiento de cultivos, plantaciones u otros usos.
    • Estimular la reforestación de zonas no arboladas y el adecuado mantenimiento de las zonas forestales, que proveen numerosos servicios, como la protección de la biodiversidad, del suelo y las aguas, productos forestales y efecto de fijación del CO2.
    • Incrementar la superficie certificada según los estándares FSC.

Biomasa de origen agrícola en el ámbito internacional

  • Cumbre de Río de Janeiro en 1992

La agricultura resulta uno de los temas claves en la agenda internacional, puesto que está directamente asociada a temas como el agua, la pobreza y el hambre y la salud.

En la Cumbre Mundial de la Alimentación celebrada en Roma en Junio del 2002, se concretó un diagnóstico sobre la necesidad de cambiar el modo actual de producción agrícola (hacia un nuevo paradigma que cabría definir como agro-ecológico), por considerarlo disfuncional y excesivamente dependiente de los insumos químicos y la tecnología, alejándose de los objetivos de garantizar el suministro de alimentos y conservar los ecosistemas naturales.

A medida que la agricultura (incluyendo la ganadería) se ha hecho tecnológicamente más sofisticada, se puede decir que «industrializada», se ha convertido en destructiva desde las perspectivas ecológica y social.

La agricultura industrial contribuye a alguno  de los problemas ambientales más importantes a escala global, como el efecto invernadero y la difusión de sustancias tóxicas en el medio ambiente, especialmente nitratos, fosfatos y pesticidas en las aguas continentales susceptibles de ser usadas para consumo, y bromuro de metilo y otros productos químicos destructores de la capa de ozono atmosférica. (Se estima que el consumo de pesticidas se ha multiplicado por 17 desde el año 1950 hasta el año 2000).

La agricultura industrial también constituye una seria amenaza para la conservación del patrimonio genético vegetal y la biodiversidad, por orientarse hacia un número muy limitado de especies y variedades y la técnica del monocultivo, amenazando la «seguridad y soberanía alimentaria» de las poblaciones rurales y las de países menos desarrollados.

Diversos estudios y experiencias confirman la validez del enfoque agro-ecológico para conseguir una agricultura sostenible e integrada en los ecosistemas naturales, algunos de cuyos principios esenciales serían los siguientes:

    • Práctica rutinaria de las rotaciones de cultivo.
    • Conservación y uso de las variedades autóctonas.
    • Protección del suelo contra la erosión mediante la reducción del laboreo y otras prácticas (cultivo en bandas, creación de setos y ribazos entre parcelas, realización de cultivos con cubierta vegetal permanente, etc.).
    • Uso de la materia orgánica (abonados en verde, estiércoles, composta, etc.), como enmienda, fertilizante natural y elemento de control natural de enfermedades (promotor de la actividad biológica del suelo).
    • Reducción de la fertilización química y los pesticidas.
    • Utilización de la analítica y evaluación eco-biológica de la materia orgánica, el suelo y los cultivos.
    • Rechazo de las variedades modificadas genéticamente u OGMs.

  • Worldwatch Institute

Sugiere las siguientes medidas políticas para promover la práctica de un modelo de agricultura más sostenible:

    • Dirigir las subvenciones hacia el logro de objetivos de calidad de los alimentos y la protección ambiental.
    • Promover el paradigma agro-ecológico y la agricultura orgánica, mediante el apoyo a la agro-ecología en programas de estudios universitarios, investigación y extensión agraria.
    • Aplicar impuestos específicos para los fertilizantes químicos, pesticidas y explotaciones agrarias basadas en la agricultura industrial.
    • Otras medidas como evitar los subsidios a las exportaciones y el comercio basado en el dumping de los precios, favorecer el acceso a los derechos de propiedad de las tierras de los campesinos en los países en vías de desarrollo y promover el sistema de investigación público en agricultura (equilibrando la predominancia del sistema privado de investigación agraria con objetivos principalmente comerciales) y orientándolo hacia los agricultores y los agro-ecosistemas.

Otros referentes de interés relacionados con la agricultura y el aprovechamiento energético de los residuos de cultivo (así como también con los cultivos energéticos), son los siguientes convenios internacionales:

    • UNCBD, United Nations Convention on Biological Diversity.
    • UNCCD, United Nations Convention to Combat Desertification.

Marco Legislativo Europeo

  • Normativa sobre Impacto Ambiental
    • Directiva 85/337/CEE del Consejo, de 27 de junio de 1985, relativa a la evaluación de determinados proyectos públicos y privados sobre el medio ambiente.
    • Directiva 96/61/CE (IPCC), relativa a la prevención y control integrados de la contaminación.
    • Directiva 97/11/CE del Consejo de 3 de marzo de 1997 por la que se modifica la Directiva 85/337/CEE relativa a la evaluación de las repercusiones de determinados proyectos públicos y privados sobre el medio ambiente.
  • Normativa sobre Energía, Renovables y Residuos
    • Directiva 1999/31/CE del Consejo, de 26 de abril, relativa al vertido de residuos.
    • Directiva 2000/76/CE, de 4 de diciembre, sobre icineración de residuos.
    • Directiva 2001/77/CE del Parlamento y del Consejo de 27 de septiembre, relativa a la promoción de la electricidad generada a partir de fuentes de energía renovables en el mercado interior de la electricidad.
    • Propuesta de Reglamento del Consejo de 21 de enero de 2003 por el que se establecen disposiciones comunes aplicables a los regímenes de ayuda directa en el marco de la política agrícola común y por el que se instauran regímenes de ayuda a los productores de determinados cultivos.
    • Directiva 2003/30, de 8 de mayo, relativa al fomento del uso de biocarburantes u otros combustibles renovables en el transporte.
    • Decisión 2003/33/CE del Consejo, de 19 de diciembre de 2002, por la que se establecen los criterios y procedimientos de admisión de residuos en los vertederos con arreglo al artículo 16 y al anexo II de la Directiva 1999/31/CE.
    • Directiva 2003/54/CE de 26 de junio, sobre normas comunes para el mercado interior de la electricidad y por la que se deroga la Directiva 1996/92/CE.
    • Directiva 2004/8/CE de 11 de febrero, relativa al fomento de la cogeneración sobre la base de la demanda de calor útil en el mercado interior de la energía y por la que se modifica la Directiva 1992/42/CEE.
  • Normativa sobre Prevención y Contaminación Atmosférica
    • Directiva 84/360/CEE del Consejo, de 28 de junio, relativa a la lucha contra la contaminación atmosférica procedente de las instalaciones industriales.
    • Directiva 88/609/CEE del Consejo, de 24 de noviembre, relativa a la limitación de emisones a la atmósfera de determinados agentes contaminantes procedentes de grandes instalaciones de combustión.
    • Directiva 89/369/CEE del Consejo de 8 de junio, relativa a la prevención de la contaminación atmosférica procedente de las instalaciones nuevas de incineración de residuos sólidos urbanos.
    • Directiva 96/62/CE del Consejo, de 27 de septiembre, sobre evaluación y gestión de la calidad del aire.
    • Directiva 2001/80/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 23 de octubre, sobre limitación de emisiones a la atmósfera de determinados agentes contaminantes procedentes de grandes instalaciones de combustión.
    • Directiva 2003/87/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 13 de octubre, por la que se establece un régimen de derechos de emisión de gases de efecto invernadero en la Comunidad y se modifica la Directiva 96/61/CE.
    • Decisión Nº 280/2004/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 11 de febrero, relativa a un mecanismo para el seguimiento de las emisiones de gases de efecto invernadero en la Comunidad y para la aplicación del Protocolo de Kyoto.
    • Decisión de la Comisión 2004/156/CE, de 29 de enero, por la que se establecen directrices para el seguimiento y la notificación de gases de efecto invernadero de conformidad con la Directiva 2003/87/CE.
    • Decisión de la Comisión 2004/224/CE, de 20 de febrero de 2004, por la que se establecen las medidas para la presentación de información sobre los planes o programas previstos en la Directiva 96/62/CE del Consejo en relación con los valores límite de determinados contaminantes del aire ambiente.
    • Directiva 101/2004, de 27 de octubre por la que se modifica la Directiva 2003/87/CE y se establece un régimen para el Comercio de Derechos de Emisión de Gases de Efecto Invernadero en la Comunidad, con respecto a los mecanismos de Proyectos del Protocolo de Kyoto.

Situación de algunos países relevantes

Algunos países como Suecia y Finlandia presentan una situación especial. 

Suecia

En Suecia las prácticas forestales están reguladas por la Ley de Bosques o Forest’s Act y por el llamado Comité Director Forestal.

En los últimos años se han endurecido las condiciones a respetar durante las prácticas forestales (talas, aclareos o limpiezas), ante las demandas sociales de alto nivel de conservación del patrimonio natural y las exigencias impuestas por las administraciones responsables.

Se admite generalmente que la corta y extracción de las copas y ramajes de los árboles no utilizables por la industria maderera después de la tala, tiene un impacto mínimo y aceptable sobre los ecosistemas de los bosques y la biodiversidad.

Deben de respetarse las zonas protegidas y los llamados «hábitats» que corresponden a bosques húmedos o bosquetes de especies caducifolias, y las zonas de colinas, barrancos y zonas colindantes con los cursos de agua y los límites de los bosques.

También deben respetarse los árboles caídos y en proceso de descomposición, hábitat favorable para líquenes, musgos y hongos así como las acículas de las confieras que cubren el suelo. 

Finlandia

Finlandia es el país con las compañías de mayor tamaño a nivel mundial entre las dedicadas a la gestión de biomasa forestal para uso energético.

La mayoría de las Centrales (Thermal o Power Plants) están preparadas para recibir y utilizar diversos combustibles: gas natural, carbón, biomasa forestal residual y otros residuos de madera, etc.

Finlandia considera que el principal motivo para la promoción de la generación de energía a partir de sub-productos y residuos forestales es la protección del medio ambiente. La razón principal es la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.

La biomasa forestal es un combustible casi neutral, puesto que el carbón fluye en un circuito cerrado y la energía empleada en su producción es sólo un 3% de la energía generada. Sin embargo la producción de bio-combustibles a partir de residuos forestales debe estar de acuerdo con los «códigos de buenas prácticas y principios de sostenibilidad forestal ambiental y socio-económica».

En el modelo finlandés de explotación forestal, los bosques sometidos al proceso de explotación maderera tienen habitualmente un ciclo de vida de aproximadamente 70 años, obteniéndose biomasa forestal residual en los dos aclareos (10-20 t/ha) y en la tala final (15-30 t/ha), aprovechándose todas las partes del árbol: copas para la industria del papel, fuste para la industria maderera, ramas para tablero o bioenergía y tocones para bioenergía.

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