Biomasa en la Unión Europea

En la Unión Europea, cinco países aportan el 56,7% de la energía primaria producida con biomasa, Francia, Suecia, Alemania, Finlandia y Polonia. Los principales consumidores de biomasa (consumo per cápita) son los países nórdicos y bálticos, junto con Austria, y encabezados por Finlandia.

Merece la pena destacar que las aplicaciones para calefacción y ACS abastecidas con pellets son una práctica habitual en muchos países europeos.

En algunos de ellos, el crecimiento en la instalación de calderas de biomasa ha sido muy significativo desde el año 2004.

Todos estos desarrollos junto con la creciente producción de pellets han dado lugar a un mercado europeo de biomasa; en el que los países con excedente de producción de este tipo de biomasa abastecen a los países consumidores de pellets.

Por otro lado, la producción eléctrica con biomasa se sitúa en torno a los 60 TWh en la Europa de los 28, lo que supone alrededor del 2% de la producción eléctrica europea.

Tal y como  indica un estudio de la European Climate Foundation (2010), en los escenarios publicados por la Comisión Europea referentes a cómo la Unión Europea podría alcanzar las metas fijadas para 2020 en cuanto al peso de las energías renovables, el consumo anual de biomasa para calor y electricidad pasaría de los 800 TWh en 2007 a 1650 TWh en 2020, lo cual supone un incremento de 850 TWh, el mismo incremento que la suma de todas las demás energías renovables.

Entre los años 2000 y 2007 el consumo de energía por biomasa creció en la Unión Europea aproximadamente 25 TWh por año, por lo que si el crecimiento continuara al mismo ritmo se llegaría al año 2020 a un consumo de 1.125 TWh, es decir, 525 TWh por debajo del escenario que maneja la Comisión Europea.

Para alcanzar el escenario de la Comisión Europea de 1.650 TWh de consumo anual de energía final por biomasa, el suministro de energía primaria por biomasa tiene que estar entre 1.850 y 3.400 TWh, dependiendo de cómo la biomasa vaya a ser utilizada (para producir calor o electricidad).

La European Climate Foundation para llevar a cabo su estudio, ha partido sobre la cantidad de biomasa que se podría obtener domésticamente en la UE en un escenario de movilización «dinámica» de biomasa, teniendo en cuenta la tierra disponible, los diferentes tipos de combustible a partir de biomasa, la sostenibilidad y el tiempo necesario para incrementar la oferta.

Se llega a la conclusión de que se puede alcanzar una oferta adicional de 1.000 TWh de ener-gía renovable por biomasa doméstica.

Dos tercios de tal incremento potencial procedería de cultivos energéticos y residuos agrícolas y el resto de incrementos en la extracción de residuos forestales y de mayor uso de residuos sólidos urbanos e industriales para propósitos de energía.

Con ello se llegaría a una oferta aproximada de 2.000 TWh al año de biomasa producida en la UE. Para satisfacer una demanda de 2.300 TWh al año habrá que importar biomasa para cubrir unos 300 TWh al año.

¿Por qué no se alcanza actualmente todo el potencial?

Existen dos razones fundamentales: la primera es que la cadena de valor entera para la biomasa no tiene suficiente atractivo como negocio en muchos países y aplicaciones. Y la segunda es que, muchas empresas, propietarios forestales y labradores siguen sin estar convencidos sobre el papel que la biomasa como fuente de energía jugará en el futuro, por lo que son reticentes a realizar inversiones a largo plazo.

Plan de acción sobre la biomasa de la UE

Frente a la dependencia cada vez mayor que tiene Europa respecto de los combustibles fósiles, el recurso a la biomasa constituye una de las principales soluciones para garantizar la seguridad de los abastecimientos y la sostenibilidad de la energía en el Continente. Se establecen una serie de medidas comunitarias con las que se pretende aumentar la demanda de biomasa, reforzar la oferta, eliminar los obstáculos técnicos y desarrollar la investigación.

Para hacer frente a su creciente dependencia de la energía importada, la UE debe apoyarse en una nueva política energética orientada a la consecución de tres objetivos principales: competitividad, desarrollo sostenible y seguridad del suministro.

El plan de acción que ha elaborado la Comisión en el ámbito de la biomasa se inscribe en esa política energética, integrada y coherente, y responde de forma especial a la necesidad de promover las fuentes de energía renovables.

La biomasa, representa actualmente alrededor de la mitad (del 44 al 65%) de la energía renovable que se consume en la UE.

La biomasa satisfacía en 2005 en la UE, el 4% de las necesidades del sector comunitario de la energía (69 millones de toneladas de equivalente de petróleo tep) y se esperaba como objetivo para el 2010 que el uso de la biomasa hubiese aumentado hasta 150 millones de tep, aproximadamente.

La Comisión señala en su Comunicación tres sectores en los que el recurso a la biomasa debería ser prioritario: la producción de calor, la producción de electricidad y los transportes.

 

Biomasa para producir calor

El sector que consume más biomasa es sin lugar a dudas la calefacción. El procedimiento empleado es sencillo y poco costoso desde el punto de vista tecnológico. Paradójicamente, sin embargo, es en este sector en el que crece con mayor lentitud la proporción correspondiente a la biomasa.

Para corregir esta situación, la Comisión contempla varias medidas:

  • Adoptar nuevas normas que regulen específicamente la utilización de las fuentes de energía renovables para la calefacción.
  • Modificar la Directiva relativa al rendimiento energético de los edificios;
  • Realizar un estudio sobre la mejora del rendimiento de las calderas domésticas alimentadas con biomasa y sobre la reducción de la contaminación.

Parece, por otra parte, que la calefacción urbana (colectiva) se presta más que la individual a la utilización de combustibles renovables. Se trata, pues, de favorecer su utilización haciéndola más competitiva, rentable y cómoda.

 

Biomasa para producir electricidad

Como destaca la Comisión, las energías renovables ofrecen no pocas posibilidades en materia de producción de electricidad. Para que la biomasa se desarrolle en este sector de la mejor forma posible, parece que la atención debe centrarse en la aplicación de la Directiva relativa a la promoción de la electricidad generada a partir de fuentes de energía renovables. 

Biocarburantes para el transporte

Al igual que el de la producción de electricidad, el sector del transporte está cubierto por la normativa comunitaria. Se trata de la Directiva relativa al fomento del uso de biocarburantes u otros combustibles renovables en el transporte.

En cumplimiento de sus disposiciones, la Comisión proyecta presentar un informe sobre la aplicación de esa Directiva con vistas a su posible revisión. Dicho informe abordará las cuestiones siguientes:

  • La fijación de objetivos nacionales para el aumento de la cuota de mercado de los biocarburantes;
  • La imposición de requisitos para este producto;
  • El establecimiento de un sistema de certificados de conformidad con las normas vigentes para el producto.

Por lo que se refiere al mercado de vehículos, la Comisión presentará una propuesta normativa para impulsar la adquisición pública de «vehículos limpios». Además, la futura estrategia para la industria del automóvil, que se inició en el 2006, contempla diversas medidas relacionadas con:

  • La utilización de biocarburantes.
  • La creación de incentivos fiscales.
  • La información a los consumidores.
  • La reducción de los atascos.

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