El Gobierno estudia ampliar la vida de las centrales nucleares a 50 ó 60 años

El Gobierno«está pensando en prolongar» la vida de las instalaciones nucleares de los 40 años actuales a «50 ó 60 años», según ha señalado el presidente de la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa), Francisco Gil-Ortega.

Así lo ha indicado en un foro sobre energía organizado por Nueva Economía Fórum, donde ha reconocido que el Ministerio de Industria, Energía y Turismo baraja esta posibilidad, en la línea de otros países, como Estados Unidos, que podrían ampliar la vida útil de estas centrales hasta los «70 u 80 años».

De esta forma, ratifica las declaraciones del ministro de Energía, José Manuel Soria, que el pasado 1 de octubre indicó que su departamento se estaba planteando ampliar por ley hasta 20 años el plazo de la vida útil de las centrales en la línea de otros países como EE UU, que planea «llegar a los 70 u 80 años». El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) no ha querido confirmar ni negar esta información.

Los planes del Ejecutivo no cambiarían esencialmente la situación actual, puesto que las centrales pueden prolongar su vida útil más allá de los 40 años pidiendo prórrogas. Sin embargo, es importante para la seguridad jurídica de las empresas puesto que si otro Gobierno decidiera proponer en el futuro un apagón nuclear podrían pedir indemnizaciones por lucro cesante agarrándose a la nueva legislación.

Garoña, la única que ha pasado de 40 años

El anuncio llega cuando la central de Garoña (Burgos) ya ha cerrado (su permiso vencía en 2013). Ya el Gobierno había manifestado su disposición a conceder una prórroga a la central burgalesa, pero los propietarios dejaron pasar el plazo, se supone que para no afrontar una serie de actualizaciones que se les pedían. Aunque  desde el Ministerio de Industria, Energía y Turismo «han puesto el mercado adecuado» con respecto a Garoña, «otra cosa es que los empresarios lo vean», opinó, Gil-Ortega.

Garoña era la más antigua de las españolas y de la misma familia que la central de Fukushima. Tenía un permiso inicial de 25 años que luego se prorrogó, indica Carlos Bravo, de la consultora medioambiental Salvia. El resto de las centrales españolas cumplen los 40 años iniciales a partir de 2020.

La energía nuclear supone alrededor del 20% de la demanda eléctrica en España (hoy, en concreto, los datos de Red Eléctrica indican que es el 22% en la Península). Por eso tanto Bravo como Raquel Montón, de Greenpeace, creen que alargar la vida de las centrales no tiene sentido. En cualquier caso, señala Montón, «el permiso de funcionamiento no se da por ley; lo da el CSN, que revisa las centrales cada 10 años». En este sentido, la central de Trillo (Guadalajara) es la siguiente que tiene que solicitarlo, y lo hará a finales de este año, señala su portavoz.

Para Montón el anuncio de Gil-Ortega tiene como objetivo «tirar balones fuera» ante el «problema energético». Este se ha manifestado en el escándalo de la última subasta de precios, que tuvo que enmendar el Gobierno, y para los ecologistas se ha cobrado una víctima en las renovables. «La UE es clara en que estas son más baratas. Y la prueba de que no son las culpables del déficit de tarifa es que están sujetas a una moratoria y este déficit no para de crecer», señala Montón.

El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) que a diferencia de Estados Unidos, donde las autorizaciones de explotación tienen una vigencia de 40 años, las autorizaciones de operación de las centrales nucleares españolas se conceden por períodos de 10 años.

«Estas renovaciones suponen un sistema en el que la concesión de las autorizaciones de explotación se subordina a la realización de unarevisión profunda de los aspectos más relevantes para la seguridad de la planta a lo largo de un determinado período de tiempo (Revisión Periódica de la Seguridad)», añade el Consejo.

Además, el CSN recuerda que, cuando esa renovaciónsuponga sobrepasar los 40 años de vidade diseño -lo que se denomina «operación a largo plazo»- se exige presentar planes de seguridad y análisis del envejecimiento adicionales. Hasta ahora, esa autorización solo se ha concedido a la central nuclear burgalesa de Santa María de Garoña, cuya explotación ha durado 42 años.

Así, el propio Consejo asegura que «superar la vida de diseño de una central nuclear no significa que haya terminado la vida útil o de operación de la planta».

«El concepto de vida de diseño, es un concepto que se utiliza en ingeniería para establecer la duración mínima de las estructuras, sistemas y componentes. Lo que se presupone bajo ese concepto es que en las condiciones esperables de operación, incluyendo márgenes de seguridad, la central va a operar eseperíodo en condiciones de seguridad. Por lo tanto, superar la vida de diseño no significa que no sepueda seguir en operación y en condiciones de seguridad», señala.

Según los datos del CSN, en España hay cuatro centrales nucleares en explotación que, por orden de antigüedad, son: Almaraz(con dos unidades, una de 1980 y otras de 1983), Cofrentes (1984), Ascó (también con dos unidades de 1982 y 1985), Vandellós II(1987) y Trillo, la última central puesta en marcha en España (1987).

La central nuclear más antigua era la deSanta María de Garoña, (1970), pero permanece cerrada desde el pasado mes de julio. Además, Vandellós I (que empezó a funcionar en 1972) se dejó de explotar en julio de 1990, después de un incendio en sus instalaciones ocurrido en octubre de 1989.

Las centrales españolas producen en torno al 20% de la energía eléctrica que se consume en nuestro país, aunque el porcentaje anual depende del número y duración de sus paradas de recarga, que fluctúa de unos años a otros.

Gil-Ortega ha apuntado que, ante la «indefinición» sobre la posible vuelta a la actividad de Garoña, Enresa dispone ya de un plan de contingencia. Según el presidente de Enresa, aunque desde el Ministerio de Industria, Energía y Turismo «han puesto el mercado adecuado» con respecto a Garoña, «otra cosa es que los empresarios lo vean», en referencia a las reticencias de las empresas eléctricas en volver a activar la centralburgalesa.

El ATC de Villar de Cañas se pondrá en marcha al inicio de 2018

Por otro lado, el presidente de Enresa fechó en el primer trimestre de 2018 la puesta en marcha del Almacén Temporal Centralizado (ATC) de residuos radiactivos de alta intensidad de Villar de Cañas (Cuenca). Gil-Ortega destacó que, en la zona del futuro almacén, que contará con una superficie de 54 hectáreas, «ya hay movimiento», tras haber crecido el municipio un 15% el pasado año, y haberse abierto una sucursal, entre otros proyectos como un hotel y comercios.

De igual forma, avanzó que ya se ha iniciado el vallado de la parcela donde se construirá este año el ATC, que «reúne todas las condiciones de suelo, arcilla y arenisca», y que contará con la «estabilidad y capacidad necesaria para que sin ninguna duda se pueda hacer ahí».

«Es una instalación pasiva, no es una instalación nuclear, no sufre reacciones en su interior, solo emite calor, no hay ningún riesgo de situarlo en Villar de Cañas ni en ningún sitio de España», apostilló.

Además, el responsable de la empresa pública que gestiona los residuos nucleares ha asegurado que el Almacén Temporal Centralizado (ATC) de residuos radiactivos de alta intensidad de la localidad conquense deVillar de Cañasse pondrá en marcha en el primer trimestre de 2018.

Gil-Ortega ha defendido que el ATC es «imprescindible»y«urgente», puesto que «las piscinas se van llenando» y a mediados de 2017 se deben traer de vuelta los residuos del material que se ha almacenado hasta ahora en Francia. 

Respecto a las protestas de los colectivos ecologistas, el presidente de Enresa ha opinado que «pueden manifestarse como quieran», pero «deben dar una solución a los residuos radiactivos».

Un nuevo almacén permanente para el año 2088

Gil-Ortega ha explicado que los residuos permanecerán en el ATC 70 años, para posteriormente ser trasladados a un Almacén Geológico Profundo (AGP), para cuya construcción cree que se abrirá eldebate una vez llegue el final de la vida útil del Almacén Temporal Centralizado (ATC).

Sobre ese AGP, ha explicado que Enresa ya tiene identificados los lugares que pueden acogerlo -localizados en rocas graníticas o arcillosas- y ha diseñado sus proyectos, aunque no se los ha comunicado al Gobierno«porque todavía no nos lo han pedido».

A su juicio, se trata de la solución más lógica, ya que el Almacén Temporal Centralizado funcionarácomo máximo 70 años, al cabo de los cuales hay que resolver el almacenamiento de los residuos procedentes del combustible gastado de los siete reactores nucleares españoles.

 

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