Japón diseña un plan para contener las fugas en Fukushima-1

El plan contempla congelar el suelo alrededor de los cuatro reactores dañados en Fukushima-1 para construir un «muro helado» que evite la filtración del agua radiactiva.

Los problemas en Fukushima-1 comenzaron el 11 de marzo de 2011 cuando un terremoto y posterior tsunami arrasaron la costa de Japón, dando lugar al segundo accidente nuclear más grave de la historia después del ocurrido en Chernóbil.

La central nuclear de Fukushima-1 estaba preparada para un terremoto pero no para un tsunami, que provocó una serie de explosiones de hidrógeno que hicieron que los núcleos de algunos de sus reactores se fundieran parcialmente.

Este proceso experimental se realizaría mediante la inserción en el terreno de unas varillas refrigerantes que crearían de este modo un muro de 1,4 kilómetros de largo para bloquear la entrada y salida de agua de los sótanos de estos edificios.

El principal problema es la enorme acumulación de agua altamente radiactiva en los sótanos de los reactores, que aumenta en cerca de 400 toneladas diarias.

Esta acumulación se produce porque el líquido utilizado para refrigerar los reactores se filtra a los sótanos, al tiempo que las aguas naturales del subsuelo procedentes de las zonas colindantes penetran también en los edificios.

La situación se ha complicado más tras detectarse en agosto una fuga de agua muy radiactiva en uno de los miles de tanques que se emplean en la central para almacenar el agua que se ha usado para enfriar los reactores.

Mientras TEPCO, operadora de la planta, intenta trasladar este líquido cuanto antes a otros depósitos construidos con materiales más sólidos para evitar nuevas filtraciones, la eléctrica y el Gobierno intentarán instalar un sistema para reducir la toxicidad del agua. Para la instalación del Sistema Avanzado de Procesamiento de Líquidos (ALPS por sus siglas en inglés) se emplearán   15.000 millones de yenes (114 millones de euros).

El plan es que el agua procesada con el ALPS, que sustrae de ésta 62 tipos de sustancias radiactivas (aunque no el tritio) sea evaporada después o arrojarla al Pacífico, ya que según las autoridades contendría materiales por debajo del límite de 90 becquerles por litro que marca la ley en Japón.

A principios de agosto, la Compañía Eléctrica de Tokio (TEPCO) inyectó un cóctel de agentes químicos para endurecer el subsuelo y crear un muro subterráneo alrededor de los reactores nucleares uno y dos e instaló una red de tuberías para extraer las toneladas de agua radiactiva acumuladas.

La Compañía Eléctrica de Tokio (TEPCO) se comprometió a reforzar el control sobre la central nuclear de Fukushima-1, después de admitir que había vertido diariamente cientos de toneladas de agua radiactiva al océano Pacífico.

Los operarios de la compañía eléctrica creían que la fuga de agua radiactiva se produjo desde una de las válvulas de los muros que se construyeron alrededor de los reactores de Fukushima-1 para contener el vertido contaminante.

Apenas dos semanas después, la compañía eléctrica comenzó a bombear el agua radiactiva desde el subsuelo hasta la superficie, a un ritmo de 60 toneladas diarias, para almacenarla en los tanques que ha construido alrededor de la central nuclear.

Sin embargo, los trabajos para la construcción de un muro subterráneo alrededor de los reactores tres y cuatro todavía están en marcha, por lo que se calcula que diariamente siguen liberando unas 35 toneladas de agua radiactiva.

La Autoridad Reguladora de la Energía Nuclear (NRA) de Japón ha decidido elevar del uno – que indica una «anomalía» al tres que indica un «grave incidente»- el nivel de alerta por las fugas de agua radiactiva desde Fukushima-1

Vertidos Continuos

El pasado mes de agosto, el Ministerio de Economía e Industria de Japón reveló que diariamente se vertían al subsuelo 1.000 toneladas de agua desde la central nuclear, de las cuales unas 300 contenían sustancias altamente radiactivas que llegan al Pacífico.

Las autoridades niponas afirmaron que las 700 toneladas restantes no están contaminadas. Aún así, de ellas, 300 consiguen llegar al océano, mientras que las otras 400 se acumulan en los sótanos de los reactores nucleares.

Consciente de este problema, el primer ministro japonés, Shinzo Abe, ordenó al Ministerio que se implique directamente en la solución al problema de los vertidos radiactivos para los que se ha aprobado la utilización de fondos públicos, por un valor de 358 millones para solventar las fugas de agua contaminada en Fukushima.

Como parte de un plan de emergencia, el Gobierno reveló que invertirá 47.000 millones de yenes, de los cuales 20.000 (152 millones de euros) procederán de fondos reservados correspondientes al ejercicio fiscal 2013. La implicación del Ejecutivo en la crisis refleja la gravedad de la situación en la planta. Según palabras del primer ministro, Shinzo Abe, «el mundo está observando para ver si podemos llevar a cabo el desmantelamiento de la central nuclear de Fukushima, donde se incluye la lucha contra los problemas del agua contaminada».

Resina erosionada posible causa de la radiación

TEPCO, ha explicado que la resina erosionada podría ser la causa de los altos niveles de radiación detectados en los tanques de almacenamiento de agua contaminada de la central nuclear de Fukushima. La compañía informó de que sus operarios habían detectado una radiación de hasta 1.800 milisievert por hora, y que podría acabar con la vida de cuatro personas.

Los operarios de TEPCO observaron que la radiación se concentra en las juntas de los tanques, placas de acero unidas con una resina especial para evitar las fugas de agua radiactiva. Tras inspeccionar los tanques los operarios determinaron que no se filtró más agua  radiactiva, por lo que creen que la causa de estos altos niveles es la resina erosionada.

Cabe reconocer que TEPCO, no vigiló adecuadamente los tanques que almacenaban el agua contaminada que han provocado las filtraciones. Han sido muchos los errores cometidos, ya que tampoco ha llevado a cabo un registro de las inspecciones de los tanques.

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