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Cogeneración en América Latina

Cogeneración en Brasil

Brasil es el país más grande de America Latina, ocupando prácticamente la mitad de la superficie del continente e igual fracción en población y producto interior bruto, además de encontrarse entre los diez países con mayor consumo de energía, produciendo cerca del 2,2% de la electricidad a nivel mundial. Adicionalmente, el país es productor de petróleo y gas natural.

La producción de electricidad en el país se encuentra ampliamente dominada por la hidroelectricidad, entregando cerca del 80% de la generación bruta y manteniendo similar fracción de la capacidad instalada de generación.

Este escenario de abundancia de electricidad generada a bajo costo, sumado a barreras normativas que no garantizaban la interconexión y venta de excedentes a la red pública, provocó durante muchos años un lento crecimiento de la capacidad instalada en cogeneración, situación que comienza a cambiar a partir del año 2001, gracias a la introducción de cambios normativos que eliminaron parte de las barreras a lo que se sumó la expansión de las redes de gas natural y búsqueda de seguridad en el abastecimiento.

El país también cuenta con un importante potencial de cogeneración en base a biomasa proveniente de desechos de los cultivos de caña de azúcar y la producción de alcohol.

Este potencial, se estimaba ya en 4.000 MWe en el año 2004.

En la actualidad se espera un fuerte crecimiento de la capacidad instalada en generación distribuida y, en particular, en cogeneración.

Las políticas públicas para incentivar la penetración de la cogeneración en Brasil, se han basado principalmente en mecanismos conocidos e implementados a nivel internacional, entre los que destacamos los siguientes:

­ Ley Nº 9.074 (1995). Esta ley introduce los conceptos de Autoproductor y Productor independiente, al tiempo que establece el derecho de estos a vender la electricidad producida tanto a clientes libres (no sometidos a regulación de precios), como a las empresas concesionarias de distribución (regula-das por el Estado).

­ Ley Nº 10.848 (2004). Esta ley establece la obligación por parte de las empresas distribuidoras de adquirir una cuota equivalente al 10% de su demanda proveniente de fuentes de generación distribuida, cargo que se traspasa a los consumidores.

­ Programa para el incentivo de fuentes alternativas de energía eléctrica (PROINFA). Este programa busca incentivar la diversificación de la matriz energética brasileña a través de la promoción de un total de 3.300 MW de capacidad instalada en nuevas centrales de generación eléctrica consideradas alternativas o no convencionales, específicamente eólica, termoeléctrica a partir de biomasa (y por tanto cogeneración) y centrales hidroeléctricas de pequeña escala. El programa garantiza la adjudicación de contratos de suministro con la empresa Centrales Eléctricas Brasileras (Electrobás SA) por un periodo de 20 años y a un precio regulado preferencial.

Aparte de todas estas leyes y del PROINFA, existen diversos subsidios y facilidades para optar a financiamiento a través del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES).

Cogeneración en Perú

La cogeneración en Perú se inició en el año 2003 a través de un proyecto de 10 MWe destinado a abastecer de calor y electricidad a la Refinería La Pampilla, principal refinería del país y propiedad de Repsol YPF. Este proyecto se abastecía en primera instancia de desechos de la producción de caña de azúcar, pasando posteriormente a operar con gas natural.

Esta situación de escaso desarrollo de la cogeneración fue detectada por el gobierno peruano, quien, reconociendo los amplios beneficios de esta tecnología, se propuso promover su penetración como alternativa de generación.

En diciembre de 2005, se publicó el Reglamento de Cogeneración. Este documento define los rendimientos mínimos por tipo de tecnología para que una central de cogeneración sea calificada como tal, asegura el libre acceso a las redes de transmisión y distribución y establece, además que el precio del gas natural aplicable a estas centrales debe de ser idéntico al ofrecido a las centrales convencionales que utilizan dicho combustible.

Esta última condición, de suministro asegurado y a bajo costo de gas natural, representa la principal estrategia del estado peruano para promover la penetración de la cogeneración como tecnología de generación.

Cogeneración en Chile

Actualmente no existe un gran desarrollo del mercado de la cogeneración en Chile.

La consideración de las tecnologías de cogeneración en la normativa, como un sistema de generación eléctrica más, no ha fomentado el desarrollo de proyectos específicos para esta tecnología.

Por otro lado, la política energética chilena está haciendo grandes esfuerzos en promover el desarrollo energético eficiente y es en este campo donde las tecnologías de cogeneración, se presentan como una alternativa idónea a la generación convencional de energía.

El potencial de cogeneración existente en el país alcanza los 832 MW, siendo la región metropolitana la que presenta una mayor capacidad de potencia, con 468 MW. Los sectores alimentación, petróleo y minería son los sectores que ofrecen una mayor potencial a esta tecnología.

Cabe destacar la presencia de instalaciones de aprovechamiento de biomasa. La biomasa constituye un combustible muy importante en las plantas de cogeneración del país.

Otro campo en el que se está trabajando es el uso del biogás procedente de residuos.

El sistema eléctrico chileno se caracteriza por ser un sistema en el que las actividades de generación, transmisión y distribución de electricidad dependen de las empresas privadas. El Estado ejerce funciones de regulación, fiscalización y orientación de inversiones en generación y transmisión, esencialmente a través de la CNE y la SEC.

Existen en Chile cuatro sistemas eléctricos independientes: el Sistema Interconectado del Norte Grande (SING), el Sistema Interconectado Central (SIC), el Sistema de Aysén y el Sistema de Magallanes.

Respecto al marco regulatorio que afecta a las instalaciones de cogeneración, estas instalaciones podrán beneficiarse de las medidas de la Ley 20.257 y de la exención de pagos establecidos en el Reglamento, (Reglamento Eléctrico de 1997) siempre y cuando utilicen un combustible perteneciente a las ERNC, es decir, biomasa.

  • Ley 20.257 (Ley ERNC)
  • La Ley 20.257 fue promulgada el 1 de abril de 2008 y modifica la LGSE respecto de la generación de energía eléctrica con fuentes de ERNC.

En ella se establece que las empresas eléctricas que comercializan energía en los sistemas eléctricos con capacidad instalada superior a 200 MW están obligadas a acreditar anualmente, que un porcentaje del total de la energía que comercializan haya sido inyectada a los sistemas eléctricos por medios de generación renovables no convencionales, sean estos propios o contratados. Este porcentaje es un 5% durante los años 2010 y 2014. A partir del 2015 la obligación se incrementa gradualmente, en 0,5% anual, hasta llegar al 10% en el año 2024.

Además, los cogeneradores podrán integrar un Centro de Despacho Económico de Carga (DEC), y en consecuencia comercializar su energía, sólo si poseen una capacidad instalada de generación superior a 9 MW. Esto restringe la entrada de estos actores al sistema ya que la gran mayoría de los potenciales cogeneradores se ubican en el rango de 0,1 - 5 MW.

Cogeneración en Argentina

El mercado de la cogeneración en Argentina es un mercado poco maduro, lo que hace que la demanda existente de los diferentes servicios asociados a estas plantas, como son servicios de ingeniería, instalación y mantenimiento, sea baja. Además de la escasez de servicios, también se ha detectado la escasez de proyectistas, instaladores y mantenedores calificados.

Esto genera problemas técnicos en las plantas, que finalmente repercuten en la confianza que el usuario tiene en estas tecnologías.

Aunque se barajan algunas estimaciones del potencial existente, no hay ningún estudio actualizado del potencial que las tecnologías de cogeneración pueden ofrecer en Argentina. Para poder desarrollar un mercado, es necesario conocer cuál es el potencial de ese mercado, para que así, los diferentes actores conozcan las ventajas técnicas y de ahorro, tanto energético como económico, que ofrece la implantación de las tecnologías de cogeneración.

El PRONUREE (Programa Nacional de Uso Racional y Eficiente de la Energía), contempla la cogeneración como una de las acciones a desarrollar en el medio y largo plazo. Para ello propone el desarrollo de un plan de aprovechamiento del potencial ofrecido para la cogeneración eléctrica, implementar un marco regulatorio apropiado y fomentar la creación y desarrollo en el país de nuevas empresas proveedoras de servicios energéticos con el objetivo de poder desarrollar proyectos de cogeneración, entre otras acciones.

Los principales documentos donde se regulan las instalaciones de cogeneración son:

  •  Ley 24065/1992 sobre el Mercado Eléctrico Mayorista (MEM)
  •  Regulación del MEM: Ley Marco Regulatorio - Decreto Reglamentario y Resoluciones de la autoridad de aplicación (Los Procedimientos).
  •  Anexo 12 (Los Procedimientos): Autogeneradores y Cogeneradores.
  •  Resolución S.E.269/2008: Autogenerador Distribuido.

En el Mercado Eléctrico Mayorista (MEM) existen tres figuras diferenciadas a las que puede optar una instalación de cogeneración: el autogenerador, el cogenerador y el autogenerador distribuido.

Mientras un autogenerador es un consumidor de electricidad que genera energía eléctrica como producto secundario, siendo el propósito principal la producción de bienes y/o servicios; el cogenerador tiene como objeto la generación conjunta de energía eléctrica y vapor u otra forma de energía para fines industriales, comerciales de calentamiento o de enfriamiento.

Estos agentes deben cumplir los siguientes requisitos para ser aceptados en el MEM:

  • Deben estar vinculados con un punto de intercambio SADI.
  • Deben contar con una potencia instalada no inferior a 1 MW con una disponibilidad media anual no inferior al 50%.
  • En el caso de autogeneradores la energía correspondiente a esa potencia disponibles a lo largo del año debe representar un valor mayor o igual que el 50% de su demanda de energía anual.
  • Deben contar con medidores y registradores conformes a los requerimientos establecidos en los Procedimientos. En el caso de los autogeneradores, los medidores deben ser bidireccionales de energía activa en la frontera de intercambio con el agente que se conecte y además debe de tener un registro de potencia en cada una de las direcciones de flujo.

Cogeneración en México

La cogeneración se ha desarrollado muy poco en México. La pequeñas y medianas industrias, con excepción del sector papelero, solamente instalaron, entre 1992 y 2007, 166 MW en nueve sistemas, con un promedio de 8,7 MW por sistema. Las condiciones del entorno no han sido lo suficientemente favorables, o bien, no se ha logrado informar/motivar a los industriales para realizar este tipo de proyectos.

México mantiene una estructura de carácter esencialmente estatal en su sector energético, siendo empresas estatales quienes manejan los suministros de gas natural y electricidad.

Esta estructura centralizada y rígida obligaba a que la producción de electricidad fuese de exclusiva responsabilidad del estado, negándose a los particulares la posibilidad de producir su propia electricidad estando conectado a la red pública, situación que decantó en un desarrollo prácticamente nulo de la cogeneración, a pesar de los intentos que se iniciaron durante los años 70, posterior a la crisis del petróleo, por efectuar un uso eficiente de los recursos energéticos.

Debido a la escasa penetración de la cogeneración, sumado a la existencia de un potencial considerable en el sector industrial principalmente, en 1992 se introdujo una modificación legal en la Ley de servicio público de energía eléctrica, que abrió la posibilidad de producir electricidad a los particulares, tanto para fines de autoabastecimiento, cogeneración o productor independiente. A partir de esta modificación comenzó un desarrolló de la cogeneración en el país, el cual, sin embargo, ha sido lento.

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