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Sedigas pide una demanda mínima para los ciclos combinados

La asociación cree que la producción de 'shale gas' tardará al menos diez años y no será comparable a la de Estados Unidos

El presidente de Sedigas, Antoni Peris, ha reclamado al Gobierno una demanda mínima para los ciclos combinados de gas, cuya utilización se encuentra en niveles que «no son aceptables».

«Si no se toman medidas claras, nos preocupa» la viabilidad de estas instalaciones, afirmó Peris en la rueda de prensa previa a la reunión anual de la asociación, antes de pedir una solución que pase por ampliar el hueco térmico de estas centrales y por valorar la eficiencia de los ciclos de gas en términos de bajas emisiones y 'back up' del sistema.

La reducción en los últimos años del hueco en el 'mix' para las centrales térmicas «tiene que ver con decisiones que no son de mercado», como las ayudas a otras tecnologías, y ha conducido a que los ciclos de gas hayan funcionado 1.900 horas en 2012, frente a las 3.500 de diseño, y a que para 2013 apenas se prevean 1.000 ó 1.200 horas de actividad, señaló.

Sedigas, que pide más uso de los ciclos en vez de la hibernación de las instalaciones, reclama además un «apoyo más claro» para el gas y una «revisión de todo el funcionamiento» del mercado eléctrico para lograr un resultado «más equilibrado».

«Tenemos que garantizar un mínimo de demanda teniendo en cuenta los impactos cruzados entre tecnologías», señaló Peris, sin llegar a ofrecer soluciones concretas para inducir esta mayor demanda para los cerca de 60 ciclos combinados construidos en España.

El presidente de la asociación se limitó a recordar que en 2014 dejará de aplicarse el real decreto que incentiva la quema de carbón nacional, lo que presumiblemente dejará hueco a otras tecnologías.

Las ventas de gas cayeron un 2,8% en 2012 debido a la menor actividad de los ciclos combinados de gas, que desde el inicio de la crisis han perdido un volumen de consumo equivalente a 84 teravatios hora (Twh), o a 165 millones de euros.

Nuevos Consumidores

Al margen de los problemas del sector eléctrico, Peris explicó que el sector gasista trabaja en la incorporación de nuevos clientes, ya sea a nivel doméstico, de industrias, de administraciones públicas o de transporte.

El 70% de los municipios españoles ya está en la red gasista, pero solo el 28% de los hogares la disfruta, lo que da cuenta del potencial de crecimiento de este nicho.

En el sector de la administración pública, sería posible reducir el déficit público en 150 millones implantando medidas de eficiencia energética basadas en el gas, capaces de abaratar hasta en un 20% la factura, mientras que en un ámbito superior sería posible ahorrar 274 millones sustituyendo calderas de gasóleo por sistemas de gas canalizado.

Faltan años para el shale gas

En cuanto al 'shale gas', Peris indicó que, yendo bien las cosas, la producción no comenzaría hasta dentro de diez o quince años, y lo haría en un volumen «ni de lejos» comparable al de Estados Unidos, por lo que «no tendría que ser un problema» para las actuales instalaciones del sector.

En todo caso, el presidente de Sedigas se mostró partidario de explorar los recursos de gas no convencional del país y conocer su potencial, siempre y cuando existan garantías de que «las cosas se hacen correctamente».

Sedigas estima en 500 millones el impacto del céntimo verde al gas este año

La patronal del gas, Sedigas, estima en unos 500 millones de euros el impacto que tendrá este año el llamado céntimo verde, el impuesto creado por el Gobierno que grava el consumo de gas natural, sobre los clientes del sistema gasista.

El presidente de Sedigas, Antoni Peris, que ha pedido la eliminación de la tarifa de último recurso en el gas tal como está concebida, ha asegurado que estos 500 millones son la aportación del sector del gas a la reducción del déficit de tarifa eléctrico.

Peris ha comentado que el sector del gas «no debería contribuir a arreglar» un déficit del que no es responsable, y ha recordado que el céntimo verde repercute sobre los grandes consumidores industriales (que pagan el tipo reducido, de 0,15 euros por gigajulio), y también sobre los clientes domésticos y comerciales, entre otros, que pagan el tipo general, de 0,65 euros por gigajulio.

Y es que este impuesto«encarece la energía» y afecta a la competitividad del gas, ha asegurado Peris, que ha alertado asimismo sobre la situación de los ciclos combinados en España.

Peris ha pedido establecer un «mínimo» grado de utilización para estas instalaciones que transforman la energía térmica del gas natural en electricidad.

Los casi sesenta ciclos combinados que hay en España tuvieron el año pasado un grado de utilización medio del 19 %, y en abril de este año funcionaron solo a un nivel de entre un 8 o un 9 % de su capacidad.

Peris ha asegurado que parecería «lógico» que se fijara un mínimo grado de funcionamiento para estas instalaciones, porque este tipo de infraestructuras gasistas son fruto «de la planificación» del Gobierno y «una vez hechas se tienen que pagar», ha dicho.

En este sentido, ha remarcado que debe asegurarse que los ciclos combinados puedan garantizar el suministro eléctrico cuando «no haya viento o sol».

Por ello, Peris considera que la nueva reforma energética que prepara el Gobierno debería tener en cuenta «el impacto sobre el sector gasista» de las decisiones que se han tomado para atajar el déficit eléctrico.

Por otra parte, Peris ha opinado que la tarifa de último recurso en el gas natural, la mayoritaria entre los ciudadanos, debería «eliminarse» y sustituirse por una «libre», que permitiera recoger los «costes reales» del sistema. Peris ha argumentado que hay una «competencia real» en el sector del gas, y que por ello la eliminación de la TUR «no tendría que tener ningún impacto» sobre el precio final que paga el consumidor doméstico.

El sector gasista mantiene conversaciones con el Gobierno para que se le permita expandir los usos del gas natural en sectores como el transporte -como combustible para grandes buques, por ejemplo- o bien en instalaciones como las calderas, como alternativa a las de gasoil.

En cuanto al déficit de tarifa gasista, la diferencia entre los costes y los ingresos del sistema, ha asegurado que es meramente «coyuntural» y supuso 310 millones el año pasado. Respecto a la demanda de gas natural por parte del mercado convencional, formado por la industria y el sector doméstico y comercial, espera que acabe el año con un 2 % de crecimiento.

La patronal gasista Sedigas, con sede en Barcelona, cuenta con más de 150 socios entre los que se encuentran todas las empresas energéticas que operan en España.

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